
Hola buen día.
Feliz inicio de semana.
A continuación les platico cómo fue mi incursión en la docencia.
Estudie la licenciatura en Administración en la Universidad Nacional Autónoma de México. Mi ejercicio profesional, en esta carrera, lo realice en el IFE en el área administrativa, específicamente en Recursos Humanos. Hasta ese momento mi práctica profesional se dirigía hacia una línea muy definida: aplicar los conocimientos que adquirí en la licenciatura en una empresa, ya fuera de servicios o industrial. Posteriormente por las necesidades mismas de la Junta Distrital, donde trabajaba, me incorporé al área de Capacitación, donde además de coordinar a los instructores también participe en la instrucción a ciudadanos que participarían en la jornada electoral de ese año.
Gracias a estos cursos de capacitación a funcionarios electorales, conocí a maestros de educación básica y media superior que trabajaban para el IFE como instructores. Es en ese momento que me invitan a trabajar en sistema Conalep. Esto fue en el año de 1992. Si bien la invitación fue un factor importante, más lo fue llevar un adicional económico a la familia. Por lo que acepte y me enfile en la plantilla docente de Conalep. Pensé que al incorporarme, a esta actividad, esto no afectaba en mucho mis otras actividades laborales y de familia. En ese momento suponía que era fácil, cómodo, y no requería de mucho compromiso.
La realidad fue completamente diferente. Recuerdo la primera sesión con mis alumnos:
- Fue caótica.
- Tenía pánico escénico.
- Mis instrumentos de trabajo eran nulos.
Si bien yo no tenía la experiencia (competencias) para esta actividad. La institución en la que inicie, y sigo en este momento, carecía de lo esencial para su estructura docente.
En ese momento lo único que se le solicitaba al docente era una carrera, técnica o a nivel licenciatura, y experiencia en el mercado laboral. Se le entregaba al profesor el programa de la asignatura y listo, al salón de clase.
En ese momento lo único que se le solicitaba al docente era una carrera, técnica o a nivel licenciatura, y experiencia en el mercado laboral. Se le entregaba al profesor el programa de la asignatura y listo, al salón de clase.
En un tiempo muy corto, se empezó a dar énfasis a la planeación de temas. Con el tiempo se fueron incorporando otros instrumentos que me permitieron realizar mejor mi actividad docente.
Adicional a estos instrumentos Conalep se intereso por dar un empuje muy fuerte a la capacitación, partiendo de una realidad: contaba con profesionistas en diversas áreas, pero carecía de maestros de profesión.
Con el Programa de Formación Pedagógica para la Ciencia y la Tecnología inicié esta capacitación, y con ello mi formación docente. Este diplomado me permitió allegarme de un bagaje increíble de conocimiento y entendimiento de la razón de ser de un docente, así como desarrollar competencias que me hicieran más fácil el quehacer docente.
En este momento pienso que ser docente es un gran reto, un compromiso conmigo misma y con la sociedad. Me siento bien con el trabajo que hago y como lo hago, sin embargo, en este mundo cambiante es necesario estar a la vanguardia en técnicas que me permitan ser cada día mejor en este interesante proceso de enseñanza-aprendizaje.
Mi participación en la educación media superior ha sido significativa, desde mi punto de vista, ya que he podido formar jóvenes que se han integrado al nivel superior con resultados positivos. Otros más están ya en el mercado laboral. Son gente de bien. Esto es motivo de satisfacción personal y en lo profesional mi satisfacción es el quehacer diario, lo realizo con gusto. Ahora que aplico técnicas y teorías que dan sustento a la educación.
La principal insatisfacción es: no poder ayudar a los alumnos en contextos de riesgo y que optan por una vida complicada fuera del aula.
Es un placer compartir.

Hola Maestra:
ResponderEliminarCoincido con usted, en cuanto al pánico escénico y en las otras opciones ya que es importante vencer, actitudes y complejos que tenemos y que no sabemos que existen hasta que nos enfrentamos a ellos, pero somos guerreras de la educación y luchamos para seguir adelante, y cada día avanzamos un peldaño más, ya que al final del semestre se ve la tranquilidad y respeto que trasmitimos a los alumnos al toparnos con ellos en los pasillos, lo cual es alentador que nos da la pauta de que seguimos avanzando, no cree.
saludos desde Yucatán